Introducción
A petición popular, les voy a contar a lo que dedica este cronista su escaso tiempo libre los viernes por la noche.
La previa
Algunos de ustedes saben que este cronista, es un honrado padre de familia, que trabaja para pagar sus facturas y dar educación y sustento a sus queridos hijos.
Lo que no se si saben, es que por azares del destino nací en Vitoria-Gasteiz, bonita ciudad del Pais Vasco, donde un equipo que más que afición es religión, cumple este año su 50 aniversario, pero que desde hace 20 años, por azares del destino he estado viviendo fuera de Vitoria hasta afincarme en la bella y verde Asturias.
En mis años mozos, en esa Vitoria-Gasteiz, provinciana y del siglo pasado, un Equipo de Provincias iba poco a poco haciéndose mayor de edad, y por mi altura y condiciones físicas, a este cronista le gustaba más “meterla en un agujero” situado a unos pocos metros del suelo, que tener que correr como pollos descabezados detrás de un balón de futbol. Digamos, que siendo politicamente correctos, este cronista es un intelectual, y prefiere un juego de caballeros, y donde haya que correr en un espacio de dimensiones más reducidas. Ya lo decía algún celebre jugador profesional del futbol. “Mister, que correr es de cobardes”.
Y claro, uno que entiende el baloncesto como una batalla táctica, como un gran tablero de ajedrez, gustaba de ver por televisión a aquellos jugadores, tan altos ellos, y con esas ropas tan bonitas.
Y tampoco nos engañemos, mis capacidades atleticas eran y son las que son, y en el futbol no hubiera tenido futuro como tampoco lo he tenido en el baloncesto.
En aquellos años jóvenes y menos jóvenes, el Baskonia, patrocinado por Salkon (tienda de Ropa Deportiva), Caja de Alava o Taugres, iba poco a poco poniendo las piedras de un proyecto muy interesante, y empezaban a ser conocidos en el ambito nacional primero e internacional después. Y ese proyecto todavía continua dando pequeños pasos cada vez.
En aquellos tiempos, no se olviden que hablamos del siglo pasado, no estaba tan mal visto que los jugadores de baloncesto fueran a una discoteca, con su entrenador o sin él a tomar unos refrescos, aguas minerales, zumos de frutas o incluso alguna cerveza u otros licores espiritosos.
Este cronista, también era habitual de la noche vitoriana, y coincidió bastantes veces con la plantilla del Baskonia al completo, incluyendo su entrenador Don Manel Comas, en una discoteca que está cerca del Hotel Canciller Ayala, junto a la Senda y de cuyo nombre no puedo acordarme, ya que ha cambiado tantas veces de nombre y estilo …
Y tengo el gusto de conocer, y mantener algo de contacto con muchos jugadores de aquellas épocas (Joe Arlauckas, Kenny Green, Marcelo Nicola, Pablo Laso, …). Tampoco les diré que somos intimos amigos, pero si mantenemos cierto trato, y ahora con Internet ese contacto es mucho más fácil y barato que antaño.
Como tengo unos enciclopédicos conocimientos de lenguas vivas y muertas y más cara que espalda, era capaz de hablar con casi todos ellos en su lengua materna o en una lengua común como el ingles, desde un respeto absoluto hacia el jugador y sobre todo a la persona. Y no se crean que en mi época un vitoriano que hablase inglés con soltura era una especie rara, rara avis que dicen los latinos, casi tan rara e impensable como un lehendakari socialista o un presidente de USA afroamericano, pero ya saben que los tiempos cambian y algunos dicen que a mejor.
Cuando cumplí los 23 años, deje el baloncesto callejero, y me dedique a otras actividades más placenteras y satisfactorias, y que requerian de más esfuerzo mental que físico, manteniendo mi amor por el basket. Lo que no podía sospechar, ingenuo de mi, es que a los “cuarentaypocos años” iba a volver a vestirme de corto para jugar baloncesto semi-profesional de “jóvenes carrozas”.
Así que los viernes por la noche, mientras mis hijos están durmiendo, y mi santa esposa descansando de su agotadora semana laboral viendo algún programa cultural en televisión, este cronista se viste de corto, y va a jugar al BA-LON-CES-TO con otros padres al colegio donde estudian sus hijos.
El entorno
Tenemos alquilado un pabellón de deportes cubierto, todos los viernes entre las 22:00 y las 23:00, por el que se pagan 30 Euros, y eso nos da derecho al uso del pabellón cubierto, los vestuarios y duchas de agua caliente. Como somos un grupo de 10 o 12, por 10 euros al mes podemos disfrutar de una actividad para eliminar estress y adrenalina, y sin molestar a nadie.
El pabellón es cubierto, pero sin calefacción, y la iluminación no es la más adecuada para jugar al baloncesto, y de hay viene el nombre se la Caverna, The Cavern, en homenaje al mítico pub británico, o a la famosa Caverna de Platón que esa si que no se donde está.
Hay un amable trabajador del centro que se encarga de la vigilancia del centro y de avisar a los ocupantes de las canchas de que su tiempo se ha acabado, y es el que nos hace las gestiones del alquiler mensual de la pista y demás negocios burocrácticos.
Los jugones
Somos un grupo variopinto de jugadores de baloncesto, que oscilan entre los 16 años y los 42 que tiene un servidor.
Y tenemos bastante gente de nivel, y con pasado semi-profesional.
Además, algunos otros jugadores están empezando ahora a jugar al basket, viniendo del futbol o rugby, por lo tanto las emociones fuertes están garantizadas.
La base de los jugadores vienen de La Florida, un barrio residencial de Oviedo, lleno de gente joven y con niños, aunque estamos abiertos a compañeros de trabajo, y jugadores varios y no discriminamos a nadie por razón de raza, sexo, lugar de nacimiento o creencias políticas, religiosas o deportivas.
Y no se crean que a pesar de estar en el Principado de Asturias, asturianos de nacimiento hay muy pocos, y son minoria entre las fuerzas de ocupación internacional.
Tengo que decir que las alturas y pesos son aproximados, y los nombres que recuerdo reales, y si alguno de mis compañeros de correrias nocturnas quiere corregirlos, que me informe y lo corregiré con la mayor celeridad posible.
Tenemos al clan de los gallegos, constituido por un center de 195 cm y unos 110 kilos de peso, y un alero que con su 175 cm y sus 70 kilos de peso.
El clan de los Leoneses, constituidos por Alberto, escolta de 185 cm y unos 85 kilos de peso que posee un envidiable tiro desde la línea de 6.25 m, Javier, 1.80 cm y con gusto por las penetraciones, aunque su acierto en el tiro de tres está mejorando a marchas forzadas, y Rodrigo, 1.85 y alrededor de 90 kilos de puro músculo, zurdo y con gusto por el juego en la pintura.
El clan de los Vascos, constituidos por Mario, donostiarra de pro, 193 cm y 105 kilos de peso, y este cronista, 180 cm y 87 kilos, que suelen hacer de Prigioni y Scola para rememorar ese mítico “Pick and Roll” que tantos puntos ha dado y sigue dando al Baskonia.
El clan de los Asturianos. Constituido por Santi, 187 cm y unos 78 kilos, y una capacidad atletica envidiable, con físico, salto, tiro y colocación lo que unido a unos brazos larguisimos hace que sea un autentico reboteador ofensivo que finaliza segundas opciones, un auténtico jugón. Nacho, jugador de 1.75 x 1.75, con pasado y presente de futbolista, y que es un toro bravo entrando a canasta. Todavía no entiende bien las reglas, pero esta aprendiendo a penetrar y dividir la defensa para pasar al lado débil o finalizar con un tiro muy partícular pero efectivo.
La juventud la pone Yosi, con 16 años, sobrino de Santi y con Padre Japones, que es un autentico jugón, aunque se siente un poco inhibido entre tanto veterano.
Y luego tenemos a varios padres más de los que no conozco su región de nacimiento, ni sus nombres, pero que son interesantes jugadores de baloncesto.
Normalmente, jugamos a medio campo partidos a 21 puntos, con las siguientes reglas:
- El balón tiene que salir hasta la línea de tres para empezar a atacar, siendo libre el saque de fondo tras canasta.
- Las canastas valen 2 y 3 puntos, y hay tiros libres y adicionales si procede.
- Normalmente los equipos se hacen en función de las camisetas que traemos y suelen ser blancos contra coloreados, pero a veces se hacen equipos al tiro libre.
- No se hace “checking”, que para el no iniciado en pachangas, es una jugada en la que el jugador del equipo que ataca pasa el balón a un jugador del equipo rival, y en el momento que este se lo devuelve, empieza la jugada.
- Por lo general se defiende en zona, aunque a veces se hacen variantes tácticas más complicadas como “caja +1″ o “triangulo+2″, cuando algún raza blanca tirador se dedica a meter excesivos triples sin marca.
- Las faltas las pita el que defiende, por aquello de no crear malos rollos, aunque a veces se conceden continuaciones y canastas después de que el defensor ha pitado la falta y el atacante la continua.
- El trash-talking es básico para descentrar al contrario, y los partidos se ganan con defensa.
En una hora nos da tiempo a jugar 3 partidos a 21 puntos y el último a 11 puntos, y se pueden hacer cambios en los equipos, después de cada partido.
Y este cronista suele estar casi todo el partido trabajando para el lucimiento de sus compañeros en ataque, bloqueando, cortando por la zona, haciendo pantallas y dando siempre un pase más para buscar al compañero mejor situado, y actuando de perro de presa en defensa para evitar el lucimiento personal de los contrarios. Por eso sus compañeros de equipo le suelen conceder el último tiro de los partidos, que el cronista suele meter haciendo “tricks-shots”, como el triple a cuchara o a tablero, el “sky-hoop” o “baby sky-hoop” o la canasta de espadas con tiro a tabla, canastas todas ellas que hacen sonreir a sus compañeros y quitan parte de la tensión competitiva a los partidos.
Claro, ustedes dirán que esos trick-shot no son propios de un jugador de baloncesto medianamente serio y no les quito razón, pero mientras las meta, ninguno de mis compañeros dice nada, y ahora obligo a me que defiendan más encima para evitar esas canastas inverosimiles que cambian el curso de los partidos.
Para que se hagan una idea, en el “triple a cuchara”, perdiendo en el último partido 9-6, y habiendo defendido como leones para no perder el último partido en plena remontada, sali a la línea de tres pidiendo el balón, y ante el estupor general, bote el balón dos veces sin cometer dobles, baje el culo abriendo las piernas, apunte al cielo y lance un tiro parabólico que yo SABIA que iba a entrar desde el momento en que salió de mis manos, me levante y levante los dos brazos con 3 dedos extendidos como hace José Calderón y la pelota entro limpia haciendo ese sonida tan bonito que hacen las redes cuando el balón entra limpio, y luego me retire a beber agua milagrosa ante el cachondeo generalizado de todos los intervinientes y me negue a volver a salir al campo dejando que mis cuatro compañeros ganaran el partido con una última canasta atacando en inferioridad.
Desde entonces, cada vez que salgo a la línea de tres, alguien del equipo contrario me viene a defender, para que no se repita semejante humillación y nunca más he vuelto a intentar el “triple a cuchara”. Pero mi capacidad de inventar jugadas imposibles está empezando a ser casi legendaria, y ya hasta las canto antes de comenzar el último ataque.
El tercer tiempo
Luego, si nuestras obligaciones familiares y profesionales nos lo permiten, parte de los jugadores vamos a reponer líquidos perdidos a un restaurante del barrio, y a veces además de unas cervezas con casera o limón, también cae alguna “carne roxa”, u otros productos de la tierra, para disfrute de nuestros exigentes paladares.
Normalmente, y para no preocupar en exceso a nuestras santas y amadas esposas, solemos mandar un sms, avisando de que vamos a llegar un poco más tarde, y así no las tenemos preocupadas por nuestra tardanza.
El día después
Yo normalmente, suelo tener problemas en las articulaciones el día después, sobre todo talones de aquiles, pero con unas zapatillas nuevas de camara de aire, y procurando correr y saltar lo mínimo lo estoy solventando.
Y con mi defensa “a cara de perro” me suelo llevar bastantes golpes que se traducen en moratones en sitios molestos, pero al menos lo pasamos bien y no molestamos a nadie.
Algún día les contaré algun otro secreto inconfesable de esas sesiones golfas de los viernes, pero no se asusten que son aptas para todos los públicos.
Conclusiones
Este artículo refleja las opiniones personales del autor y nada más que eso.
Estás invitado a aportar tu punto de vista, y discrepar con el autor del artículo.
Una discusión adecuada sobre nuestras ideas puede llevarnos a unas enriquecedoras conclusiones.
Saludos y hasta la próxima semana.